Espacio de Salvador

"siempre llenos de buen ánimo"

Modo de rezar el Rosario de Nuestra Señora (escrito de San Francisco de Borja)

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Fecha: 1539/1543. – Texto en Nieremberg, pp. 507-508 (285-288). – Las obras, núm. 1.
Este modo de rezar el santo Rosario es el que, según los biógrafos del Santo, empleaba Borja cuando era Virrey de Cataluña (1539-1543).
 
 
  
 
 
 
San Francisco de Borja ante el cadáver de la emperatriz Isabel, óleo de Mariano Salvador Maella (1739-1819), pintado en el año 1787. Vestido de caballero de la orden de Santiago, levanta el paño que cubre el rostro y las manos de la difunta y siente la llamada de Dios para abandonar las vanidades del mundo.
 


  

  
MODO DE REZAR EL ROSARIO DE NUESTRA SEÑORA, QUE TENÍA Y ENSEÑABA SAN FRANCISCO DE BORJA
CONTIENE LOS CINCO MISTERIOS, CINCO PARA CADA DÍA DE LA SEMANA: CINCO GOZOSOS, CINCO DOLOROSOS Y CINCO GLORIOSOS

 

Los gozosos son: Encarnación, Visitación, Nacimiento, Purificación, Niño perdido.
Los dolorosos: la oración del Huerto, los azotes a la columna, la coronación de espinas, la cruz a cuestas, la crucifixión.
Los gloriosos: la Resurrección, la Ascensión, la Venida del Espíritu Santo, la Asunción de Nuestra Señora, la Coronación sobre todos los coros.

Lunes los gozosos, martes los dolorosos, miércoles los gloriosos, jueves los gozosos, viernes y sábado los dolorosos .

El modo, pues, de rezarle es: lo primero, detenerse con la consideración un poco en cada uno de los misterios. Lo segundo, reconocer el beneficio de Dios en aquel misterio y darle gracias por él. Lo tercero, sacar de allí confusión de lo poco que del se hubiere aprovechado. Lo cuarto, pedir alguna merced, conforme al misterio, en esta forma:

Lunes y jueves son los misterios gozosos, que son: Encarnación, Visitación, Nacimiento, Purificación, Niño perdido.
En el misterio de la Encarnación: 1.° Reconocer el amor que trajo a Cristo nuestro Señor al mundo, y darle muchas gracias por él. 2.° Humillarse por lo poco que a Dios ha amado. 3.° Pedir amor de Dios y encendida caridad para con su Majestad y para con los prójimos.
En el misterio de la Visitación: 1.° Considerar el amor de la Santísima Virgen para con Santa Isabel. 2.° Confundirse de su poco amor para con los prójimos. 3.° Pedirle este amor con mucho afecto.
En el Nacimiento: 1.° Mirar la pobreza y desnudez del Hijo de Dios. 2.° Darle gracias y avergonzarse de verse con comodidades. 3.° Pedir amor de la santa pobreza.
En la Presentación del Niño Jesús o Purificación: 1.° Adorar la pureza y limpieza de la Santísima Virgen. 2.° Llorar lo que a mí me falta. 3.° Pedir perfecta castidad.
En el Niño perdido: 1.° Considerar la obediencia de Cristo a su Eterno Padre. 2.° Confundirse de no haber obedecido a la ley y mandamientos de Dios. 3.° Pedir obediencia perfecta y conformidad con la divina voluntad.

Martes, viernes y sábado los dolorosos, que son: la oración del Huerto, los azotes a la columna, la coronación de espinas, la cruz a cuestas, la crucifixión.
En la oración del Huerto: 1.° Reconocer su tibieza en la oración. 2.° Pedir el don de oración. 3.° Pedir resignación para recibir cualquier cáliz que su divina Majestad le enviare, por amargo que fuere.
En los azotes: 1.° Llorar su poca penitencia. 2.° Pedir ánimo y esfuerzo para castigar su carne.
En la Coronación de espinas: 1.° Dolerse de la ambición y estima que tiene de honras humanas. 2.° Pedir a Nuestro Señor desprecio dellas.
En la Cruz a cuestas: 1.° Considerar cuan áspera se nos hace a nosotros cualquiera tribulación. 2.° Pedir conformidad y alegría para llevar las que Dios nos enviare, aunque sean pesadas y duras.
En la Crucifixión: 1.° Darle mil gracias por tan grande merced con tal muerte por mí. 2.° Adorar aquella perseverancia en obedecer a su Eterno Padre. 3.° Llorar su poca perseverancia en los buenos deseos y pedirla a Nuestro Señor, para morir por su amor.

Domingo y miércoles los gloriosos, que son: la Resurrección, la Ascensión, la venida del Espíritu Santo, la Asunción y muerte de Nuestra Señora, la Coronación de la Madre de Dios sobre todos los coros angélicos.
En el misterio de la Resurrección: 1.° Cobraré esperanza de la mía. 2.° Confundirme de no haber yo resucitado a nueva y santa vida. 3.° Pedir renovación del hombre interior.
En la Ascensión: 1.° Gozarse de ver a Cristo donde merecía su santísima Humanidad. 2.° Llorar de verse tan terreno. 3.° Pedir el verle y gozarle para siempre, y que, de aquí adelante, su conversación y trato sea en el cielo.
En la venida del Espíritu Santo: 1.° Dar a la santa Iglesia el parabién de tal Huésped. 2.° Dolerse del poco aparejo que tiene en su alma para recibirle. 3.° Pedirle sus dones.
En la Asunción de la Santísima Virgen a los cielos por manos de los ángeles: 1.° Gozarse de tener allá tal Abogada. 2.° Pasarle de no haber sido muy más devoto suyo. 3.° Pedirla su intercesión para con su Hijo, para alcanzar con ella su gracia y salvación.
En la Coronación: 1.° Mirar cómo se corona la virtud en el cielo. 2.° Confundirse de verse tan indigno de ser allí coronado. 3.° Pedir a la Santísima Virgen, que ella le sea su Abogada para ir allá.

Written by Salvador Carbó

19 octubre, 2009 a 18:53

Publicado en San Francisco de Borja

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