Espacio de Salvador

"siempre llenos de buen ánimo"

Archive for the ‘Arte’ Category

Back to work (n. 6 of “the Shepherd and the Wolf” by Salvador Carbó)

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Music by Salvador Carbó
Easy piece for piano belonging to the series “the shepherd and the wolf”, Salvador Carbó. Score and audio available in http://musicaypiano.com/ .

Pieza fácil para piano perteneciente a la serie “el pastor y el lobo”, de Salvador Carbó. Partitura y audio disponible en http://musicaypiano.com/ .

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Written by Salvador Carbó

26 noviembre, 2012 at 13:44

Publicado en Arte, Música

viene

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ráfagas viento
lluvia truenos tormenta
la Primavera

(Salvador)

Written by Salvador Carbó

18 octubre, 2012 at 7:16

2000 personas escuchan en oración los Santos Inocentes en Belén

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(Noticia aparecida en el Patriarcado latino de Jerusalén)

concert_kiko3

Ayer, martes, 27 de diciembre, san Juan Evangelista, en el Palacio de Convenciones de Belén, unos 180 músicos y cantantes expresaron con la música y la oración, el grito de dolor de los santos inocentes y la Virgen María. Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal ofreció este concierto majestuoso a 2000 personas.

La sala, atestada: 2000 personas para 1750 asientos. Silencio. Todos escuchan las explicaciones de Kiko, iniciador del Camino Neocatecumenal y compositor de este concierto singular. La obra presenta a la Virgen María sujeta al escándalo del sufrimiento de los inocentes en su propia carne. En este 27 de septiembre, víspera de la solemnidad de los Santos Inocentes. Aquí, en Belén. En el mismo lugar donde ocurrió la masacre. Kiko hará de esta noche un concierto orante único con la introducción de la mediante la lectura de Ezequiel (22, 1.7-12.21, 14-22) y Lucas (2, 22-35), y porque, explicará, «en un tema como este, la música puede decir algo mucho más profundo que las palabras».

El concierto, dirigido por la mano maestra de Pau Jorquera (Barcelona), se divide en cuatro tiempos, sólo interrumpidos por la pausa para la meditación:

1 / Getsemaní: El canto de los violines, ligero, introduce al auditorio en el huerto de los Olivos. Poco a poco, resuena la percusión a los lejos, adensando imperceptiblemente la atmósfera. Cristo entra en agonía. Y desde el fondo del valle, los 150 cantantes y músicos retienen con una sola voz Su grito: «¡Abba!», cuyo eco se pierde en el pesado silencio de Su soledad.

2 / Lamento – gemido: Lágrimas de la Virgen María, que contempla a su hijo en la agonía. Delicadeza y armonía de la orquesta en torno a la que se encuentra al pie de la Cruz. El sonido de los instrumentos, como en secreto y casi de forma silenciosa, revela el infinito dolor de esta Madre afligida; mientras las notas del arpa recuerdan el caer de las lágrimas a lo largo de su rostro.

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3 / «¡Perdónalos!»: Trompetas, trompas, campanas y el canto del coro: «Padre, perdónalos!». La voz de Cristo resuena y se pierde en medio de los violines que, en un crescendo dramático, configuran el ambiente de la muerte inminente de Cristo. A lo lejos, el sonido de la arpa recuerda dolorosamente las lágrimas de María.

4 / La espada: «Y a ti misma una espada te traspasará el alma» (Lc 2,35). La música muestra el dolor de María atravesada por la espada del sufrimiento, al pie de la cruz. Y, de repente, las 2000 personas, todo el público se levanta para cantar, como eco de Kiko, «¡ya Mariam!», dirigiéndose con todas sus voces a la Virgen María en un rapto de apoyo y compasión.

La Iglesia del aleluya

La obra termina con un canto de todo el coro y, con fuerza, todos los instrumentos y cantantes proclaman la Resurrección, para recordar a todos que, a pesar del sufrimiento, la victoria está asegurada con Cristo resucitado. Lo que subrayará el patriarca Fouad Twal tras el concierto: «Somos la Iglesia de la cruz; pero también de la alegría, la esperanza, la resurrección, y del ¡aleluya!». El patriarca dio las gracias calurosamente a Kiko; al director del coro, Pau Jorquera, y a todos los cantantes y músicos. «Con este concierto que nos habéis ofrecido, hemos entendido el grito de dolor. Forma parte de nuestra vida, de nuestro patrimonio. El drama de los Santos Inocentes sucede justo después de la alegría de la Navidad. No se puede separar el dolor de la alegría: «El que quiera seguirme, tome su cruz». Pedimos a la Virgen María que nos ayude; a Ella, que sabe que el Señor es victorioso; Ella, que tiene que sufrir, permanecer en silencio, confiar en todo y aceptar; aunque no comprenda».

Mons. Fouad Twal estuvo acompañado durante el concierto del nuncio apostólico, Mons. Franco; Mons. Shomali, obispo auxiliar vicario para Jerusalén; Mons. Marcuzzo, obispo auxiliar vicario para Israel; Mons. Bathish, obispo auxiliar emérito de Jerusalén y Mons. Joseph-Jules Sreyi, arzobispo de la Iglesia greco-católica.

El Camino Neocatecumenal

El Camino Neocatecumenal, , nacido en 1964 en Madrid, cuenta hoy con 40.000 comunidades en el mundo. Muchas comunidades se han establecido en Tierra Santa y, en particular, en Galilea. El Camino ha edificado y regenta la Domus Galilææ, un centro de formación, estudio y retiro cerca del monte de las Bienaventuranzas.

Amélie de La Hougue

(Traducción del francés por Daniel Berzosa y López, OCSSJ)

Written by Salvador Carbó

3 enero, 2012 at 12:19

Publicado en Arte, Fe, Música

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Los santos inocentes se celebran con música en Belén

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(Noticia publicada en la web del Patriarcado latino de Jerusalén)

ND_de_Kiko

CONCIERTO EN BELÉN

Víspera de la fiesta de los Santos Inocentes

200 músicos de España e Italia

EL SUFRIMIENTO DE LOS INOCENTES

CELEBRACIÓN SINFÓNICA CATEQUÉTICA


Presentamos una pequeña composición musical, que entiendo como una celebración, y, al tiempo, una catequesis sobre el sufrimiento de los inocentes, sobre el sufrimiento de la Virgen. ¿Puede la música decir algo profundo sobre un tema tan importante como este…?

Dios se hizo hombre para asumir Él mismo el sufrimiento de todos los inocentes. Él es el Inocente por excelencia, el cordero llevado al matadero que no abre la boca, que carga sobre sí mismo los pecados de todos. Esta pequeña obra presenta a la Virgen María que padece en su propia carne el escándalo del sufrimiento de los inocentes, en la carne de su propio hijo. «¡Ah, ¡qué dolor!», canta una voz, mientras una espada atraviesa su corazón. Nos gustaría mostrar, con estos bocetos musicales, como un ángel ayudó a la Virgen; al igual que le sucedió a Jesús en el Huerto de los Olivos, cuando un ángel le ayudó a beber el cáliz preparado para los pecadores. Nos gustaría contemplar y sostener a la Virgen que acepta este puñal, que, según el profeta Ezequiel, Dios preparó por los pecados de su pueblo, y ahora atraviesa el alma de esta pobre mujer: ¡María, María! ¡Madre de Dios! Santa Theotokos. ¡Ánimo! Eres la madre de Dios, que se enfrenta al pecado por nosotros y se ofrece para la salvación de todos. Madre de Dios y Madre nuestra.

Kiko Argüello

Informaciones práticas:

Concierto de Belén – Sinfonía compuesta por Kiko Argüello
Martes, 27 de diciembre de 2011; 18:00 horas
Palacio de Congresos – Piscinas de Salomón – Belén
Entrada libre
Para más información, diríjase a la Domus Galilaeae en el teléfono 04 6809100

(Traducción del francés por Daniel Berzosa y López, OCSSJ)

Written by Salvador Carbó

22 diciembre, 2011 at 9:38

Publicado en Actualidad, Arte, Camino, Fe, Música

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Obra de teatro “San Francisco de Borja”– primer acto (Salvador Carbó)

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Publicamos el Primer acto de la obra de teatro sobre la vida de San Francisco de Borja, escrita por Salvador Carbó Montaner.

Detallamos a continuación el índice de toda la obra:

Primer acto: Infancia y juventud

  • primera escena: nacimiento
  • segunda escena: en la Corte (casamiento)
  • tercera escena: muerte de la emperatriz Isabel

Segundo acto: Virreinato en Cataluña

  • primera escena: labor de gobierno en Barcelona
  • segunda escena: encuentro con los jesuitas
  • tercera escena: Francisco músico – notificación de la muerte de su padre

Tercer acto: Duque de Gandía

  • primera escena: vuelta a Gandía
  • segunda escena: muerte de Leonor
  • tercera escena: entrada en la Compañía

Cuarto acto: Jesuita. Comisario en España

  • primera escena: encuentro con Juana y muerte de Juana “la Loca”
  • segunda escena: encuentro con Carlos V
  • tercera escena: encuentro con Santa Teresa de Jesús

Quinto acto: General de la Compañía

  • primera escena: viaje a Roma – problemas con la Inquisición
  • segunda escena: elección como General
  • tercera escena: vuelta de España y muerte

Written by Salvador Carbó

7 diciembre, 2011 at 13:19

Síntesis de la subida al monte Carmelo, de San Juan de la Cruz

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MODO PARA VENIR AL TODO

Para venir a lo que no sabes
has de ir por donde no sabes.
Para venir a lo que no gustas,
has de ir por donde no gustas.
Para venir a lo que no posees
has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres,
has de ir por donde no eres.

MODO DE TENER AL TODO

Para venir a saberlo todo,
no quieras saber algo en nada.
Para venir a gustarlo todo,
no quieras gustar algo en nada.
Para venir a poseerlo todo,
no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo,
no quieras ser algo en nada.

MODO PARA NO IMPEDIR AL TODO

Cuando reparas en algo,
dejas de arrojarte al todo.
Porque para venir de todo al todo,
has de dejar del todo a todo.
Y cuando lo vengas todo a tener
has de tenerlo sin nada querer.
Porque si quieres tener algo en todo
no tienes puro en Dios tu tesoro

INDICIO DE QUE SE TIENE TODO

En esta desnudez halla el
espíritu quietud y descanso,
porque como nada codicia,
nada le impele hacia arriba y
nada le oprime hacia abajo,
que está en el centro de su humildad.
Que cuando algo codicia
en eso mismo se fatiga.

síntesis subida al monte carmelo, san juan de la cruz

Cuando con propio amor nada quise

Dióseme todo sin ir tras ello.

Después que me he puesto en nada

Hallo que nada me falta

Nada, nada, nada, nada, nada

Y en el Monte nada

Ya por aquí no hay camino

Que para el justo no hay ley.

San Juan de la Cruz. Subida del Monte Carmelo

Written by Salvador Carbó

28 noviembre, 2011 at 9:46

Benedicto XVI: el arte nos ayuda a crecer en la relación con Dios

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CASTEL GANDOLFO, miércoles 31 de agosto de 2011 (ZENIT.org).- A continuación ofrecemos la catequesis que el Santo Padre Benedicto XVI ha dirigido a los fieles reunidos en la Audiencia General de los miércoles en el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo. La catequesis de hoy, que pertenece al ciclo de la oración, se ha centrado en la relación entre el arte y la oración.

* * * * *
Queridos hermanos y hermanas,

en este periodo he recordado muchas veces la necesidad de todo cristiano de encontrar tiempo para Dios, a través de la oración, en medio de las muchas ocupaciones de nuestra jornada. El Señor mismo nos ofrece muchas ocasiones para que nos acordemos de Él. Hoy quisiera detenerme brevemente en uno de estos medios que nos pueden conducir a Dios y ser, también, una ayuda para encontrarnos con Él: es la vía de las expresiones artísticas, parte de esta “via pulchritudinis” -“vía de la belleza”- de la que he hablado tantas veces y que el hombre debería recuperar en su significado más profundo. Quizás os ha sucedido que ante una escultura, un cuadro, o algunos versos de poesía o una pieza musical, sentís una íntima emoción, una sensación de alegría, percibís claramente que frente a vosotros no hay solamente materia, un trozo de mármol o de bronce, un lienzo pintado, un conjunto de letras o un cúmulo de sonidos, sino algo más grande, algo que nos “habla”, capaz de tocar el corazón, de comunicar un mensaje, de elevar el ánimo. Una obra de arte es fruto de la capacidad creativa del ser humano, que se interroga ante la realidad visible, que intenta descubrir el sentido profundo y comunicarlo a través del lenguaje de las formas, de los colores, de los sonidos. El arte es capaz de expresar y hacer visible la necesidad del hombre de ir más allá de lo que se ve, manifiesta la sed y la búsqueda de lo infinito. Incluso es como una puerta abierta hacia el infinito, hacia una belleza y una verdad que van más allá de lo cotidiano. Y una obra de arte puede abrir los ojos de la mente y del corazón, empujándonos hacia lo alto.

Hay expresiones artísticas que son verdaderos caminos hacia Dios, la Belleza suprema, que incluso son una ayuda para crecer en la relación con Él, en la oración. Se trata de las obras que nacen de la fe y que la expresan. Un ejemplo lo tenemos cuando visitamos una catedral gótica: nos sentimos cautivados por las líneas verticales que se elevan hasta el cielo y que atraen nuestra mirada y nuestro espíritu, mientras que, a la vez, nos sentimos pequeños o también deseosos de plenitud… O cuando entramos en una iglesia románica: nos sentimos invitados de un modo espontáneo al recogimiento y a la oración. Percibimos que en estos espléndidos edificios se recoge la fe de generaciones. O bien, cuando escuchamos una pieza de música sacra que hace vibrar las cuerdas de nuestro corazón, nuestro ánimo se dilata y se siente impelido a dirigirse a Dios. Me viene a la memoria un concierto de música de Johann Sebastian Bach, en Munich, dirigido por Leonard Bernstein. Al final de la última pieza, una de las Cantatas, sentí, no razonando, sino en lo profundo del corazón, que lo que había escuchado me había transmitido verdad, verdad del sumo compositor que me empujaba a dar gracias a Dios. A mi lado estaba el obispo luterano de Munich y espontáneamente le dije: “Oyendo esto se entiende: es verdadera, es verdadera la fe tan fuerte y la belleza que expresa irresistiblemente la presencia de la verdad de Dios”. Cuántas veces cuadros o frescos, frutos de la fe del artista, con sus formas, con sus colores, con sus luces, nos empujan a dirigir el pensamiento hacia Dios y hacen crecer en nosotros el deseo de acudir a la fuente de toda belleza. Resulta profundamente cierto lo que escribió un gran artista, Marc Chagall, que los pintores han sumergido, durante siglos, sus pinceles en el alfabeto de colores que es la Biblia. ¡Cuántas veces las expresiones artísticas pueden ser ocasiones para acordarnos de Dios, para ayudar a nuestra oración o para convertir nuestro corazón! Paul Claudel, famoso poeta, dramaturgo y diplomático francés, al escuchar el canto del Magnificat durante la Misa de Navidad en la basílica de Notre Dame, París, en 1886, advirtió la presencia de Dios. No había entrado en la iglesia por motivos de fe, sino para encontrar argumentos contra los cristianos. Sin embargo la gracia de Dios actuó en su corazón.

Queridos amigos, os invito a redescubrir la importancia de este camino también para la oración, para nuestra relación viva con Dios. Las ciudades y los países de todo el mundo contienen tesoros de arte que expresan la fe y nos recuerdan la relación con Dios. Que la visita a lugares de arte no sea sólo ocasión de enriquecimiento cultural, sino que se pueda convertir en un momento de gracia, de estímulo para reforzar nuestro vínculo y nuestro diálogo con el Señor, para detenerse a contemplar -en la transición de la simple realidad exterior a la realidad más profunda que expresa- el rayo de belleza que nos golpea, que casi nos “hiere” y que nos invita a elevarnos hacia Dios. Termino con una oración de un Salmo, el Salmo 27: “Una sola cosa he pedido al Señor,y esto es lo que quiero:

vivir en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su Templo” (v.4).Esperemos que el Señor nos ayude a contemplar su belleza, ya sea en la naturaleza o en las obras de arte, para ser tocados por la luz de su rostro y así poder ser nosotros luz para nuestro prójimo. Gracias.

[En español dijo:]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los universitarios de la Arquidiócesis de Rosario, a los grupos venidos de Santiago de Chile, así como a los demás fieles provenientes de España, Guatemala, Argentina y otros países latinoamericanos. Invito a todos a llegar a Dios, Belleza suma, a través de la contemplación de las obras de arte. Que éstas no sólo sirvan para incrementar la cultura, sino también para promover el diálogo con el Creador de todo bien. Que el Señor os acompañe siempre.

[Traducción del original italiano por Carmen Álvarez

©Libreria Editrice Vaticana]

Written by Salvador Carbó

1 septiembre, 2011 at 16:23

Publicado en Arte, Fe

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